Aunque la melanina es nuestra aliada protectora, en ocasiones su producción puede
desregularse y aumentar en ciertas zonas, dando lugar a la hiperpigmentación. Esto puede ser causado por varios factores:
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Exposición solar sin protección: Es el principal culpable. Cuando nos exponemos al sol sin la protección adecuada, los melanocitos trabajan extra para producir más melanina como mecanismo de defensa, lo que puede resultar en
manchas oscuras.
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Inflamación de la piel: Procesos inflamatorios como el acné, las heridas o irritaciones pueden dejar una marca oscura una vez que la inflamación disminuye, conocida como hiperpigmentación postinflamatoria.
● Cambios hormonales: Embarazo (melasma), el uso de anticonceptivos o desequilibrios hormonales pueden estimular la producción de melanina.
● Envejecimiento: Con el paso del tiempo, la distribución de los melanocitos puede volverse irregular, lo que favorece la aparición de manchas de la edad.
● Genética: Algunas personas tienen una predisposición genética a desarrollar hiperpigmentación.
¿Cómo son las manchas de melanina?
Las manchas de melanina pueden manifestarse de diversas formas: desde
pequeñas pecas y lentigos o manchas solares hasta otras más grandes e irregulares como el melasma. Su color varía de
marrón claro a oscuro o incluso negro, y suelen aparecer en las zonas más expuestas al sol, como el rostro, manos, brazos y escote.